Historia del Mosaico Nolla, la belleza y calidad en suelos

Como pulidores expertos en Valencia, nos dedicamos al pulido y la restauración de suelos de Mosaico Nolla, de hecho somos de los pocos en nuestra tierra que efectúan esta labor. Por eso queremos dedicar este texto a la historia del Mosaico Nolla, para que todos conozcáis un poco más el origen de estos suelos que embellecen muchos de los espacios de la Comunidad Valenciana.

El palauet de Nolla, en Meliana.

Para empezar a contar la historia de los suelos de Mosaico Nolla hay que situarse en Meliana, concretamente en el palauet de Nolla,  además de haberle dado el sobrenombre de Villa Yvonne los siguientes propietarios. Este edificio, que ahora es un inmueble histórico, se construyó en el siglo XVII, aunque no fue hasta el año 1860 cuando le llegó la fama, ¿por qué motivo?

Muy sencillo, porque fue el espacio en el que se fabricaban los mosaicos Nolla, que luego eran utilizados en las mejores mansiones y los palacios más importantes de la aristocracia, no solo de España, sino también de Europa.

Los investigadores aún analizan los mosaicos Nolla, su composición y su espléndido diseño, puesto que este tipo de suelos otorgan una belleza fascinante a todas las zonas que recubren, de hecho, podemos decir que no se usaban únicamente en los suelos, sino también para decorar el resto de zonas de las estancias. Nosotros, como expertos en el mosaico nolla, somos capaces de devolverle la vida a aquellas superficies que se encuentren en un estado deteriorado, por las que haya pasado el tiempo y que parezcan nuevas, como del siglo XIX.

Miguel Nolla Bruixet, el genio

Y ahora nos toca hablar de la figura de Miguel Nolla Bruixet, el genio que ideó el mosaico Nolla, tal y como lo conocemos. Este empresario valenciano fue el encargado de rehabilitar el palauet de Nolla, cpmo hemos dicho en el año 1860, utilizando varios estilos decorativos, como el modernista, el neogótico o el ecléctico.

Como la función del palacio era servir de lugar de pernocta para los clientes que fueran ilustres, de renombre, aquellos que visitaban la fábrica, se optó por emplear como decoración las losetas que tenían más calidad, que ellos mismos realizaban en los hornos. Los invitados desde luego quedaban asombrados por la belleza de los mosaicos Nolla, hablando a todos los que podían de la gran belleza de las composiciones y, por supuesto, de su increíble calidad, puesto que hablamos de unas losetas que se han diseñado para ser sobresalientes.

Evolución de Mosaicos Nolla

Avanzando hasta el siglo XX, tenemos que detenernos en el comienzo del siglo, concretamente en los años 20, ya que fue el momento específico en el que la fábrica, donde se encontraba Mosaicos Nolla, fue puesta a la venta. El grupo Gardy, que venía desde suiza, fue quien compró la casa y la fábrica, ya que el propio director de la empresa se enamoró del palacio y decidió residir allí. Ellos compraron el espacio, pero no se hicieron con la propiedad de Mosaicos Nolla.

En aquel entonces, Mosaicos Nolla tuvo que ser trasladado a otro emplazamiento, en este caso el destino sería en la zona central del municipio de Meliana, en pleno casco urbano, donde seguiría funcionando durante 50 años más, haciendo lo que mejor sabía hacer: unas piezas formidables, para suelos y superficies, que todavía hoy en día no han sido superadas en calidad.

 trabajos de calidad y los Mosaico Nolla

El Mosaico Nolla, tal y como lo entendemos ahora mismo y como siempre se ha considerado, es una composición de losetas pequeñas, realizadas en un gres de alta calidad, que se unen para formar un dibujo, un motivo, una composición, de manera que se crean diferentes dibujos que son precioso de ver.

El sistema de trabajo del mosaico fue patentado en España por el citado Miguel Nolla, que posteriormente lo extendería por países del extranjero, como sucedió en América y en el resto del continente europeo. Sus increíbles prestaciones, alabadas por todos los expertos, convierten al mosaico Nolla en todo un erudito de su tiempo, comparable al gres porcelánico, aunque con una belleza inusual.

Su mayor contrincante en el pasado fue el mosaico hidráulico, que era más barato de producir, aunque no tenía tanta calidad, de hecho, sus características eran peores, ya que resistía peor el paso del tiempo. Por eso mucha gente llamaba al mosaico hidráulico el mosaico Nolla de los pobres.